"Yo prometo a todo el que rece el Santo Rosario diariamente y comulgue los primeros sábados de mes,
asistirle en la hora de la muerte.
"
(El Escorial. Stma. Virgen, 5-03-82)

"Todos los que acudís a este lugar, hijos míos, recibiréis gracias muy especiales en la vida y en la muerte."
(El Escorial. El Señor, 1-1-2000)

Bendición del día 6 de Julio del 2002, primer sábado de mes,
en Prado Nuevo de El Escorial. (Madrid)

 

LA VIRGEN:

"Todos seréis bendecidos y vuestros objetos estarán todos bendecidos para el día de las tinieblas.

Levantad los objetos.

Yo os bendigo, como el Padre os bendice, por medio del Hijo y con el Espíritu Santo."

 

COMENTARIO:

"No habrá más mensajes, pero habrá bendiciones muy especiales y marcas que quedarán selladas en las frentes". Estas palabras pertenecen al mensaje del primer sábado de mayo (4-5-2002), y serán un punto de referencia importante en la historia de las denominadas popularmente "apariciones de El Escorial".

La Santísima Virgen, fiel a esta promesa nos ha dado las bendiciones que quedan expuestas más arriba.

COMENTARIO A LOS MENSAJES (1)

22-Noviembre-1980

Es el primer mensaje recogido en el tomo 1° de "¿Continúa Dios manifestándose a los humildes?"

En el comienzo dice: "El que teme a Dios tendrá su recompensa en el Cielo. El que le desprecia y le blasfema no entrará en el Reino de los Cielos". Palabras profundas, que nos recuerdan las que aparecen en diferentes pasajes de la Sagrada Escritura y que nos hablan del "temor de Yahvé (Dios )". En el libro del Éxodo, p. ej., Moisés pide a Israel que el temor de Dios esté ante sus ojos, "a fin de que no pequéis" (Ex. 20,20). En otro libro de la Biblia está escrito: "Principio de la sabiduría es el temor del Señor" (Eco. 1, 14); y en los Proverbios aparece como fruto de la humildad: "Premio de la humildad, el temor de Yahvé" (Pr 22, 4).

El temor de Dios es uno de los dones del Espíritu Santo y significa respeto a sus mandamientos y temor de ofenderle; al mismo tiempo, su presencia en el alma aleja del mal y mueve el corazón hacia el bien.

La otra frase del mensaje nos advierte del destino de aquellas almas que se apartan de Dios y rechazan reconciliarse con Él. Estas personas no aceptan la Gracia y, en consecuencia, no entrarán en la gloria de los bienaventurados, si permanecen así hasta el fin de su existencia terrena. Enseña el Catecismo de la Iglesia Católica: " ' Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu Santo no será perdonada' (Mt 12, 31; cf. Mc 3, 29; Lc- 12, 10). No hay Límites a la misericordia de Dios, pero quien se niega deliberadamente a acoger la misericordia de Dios mediante el arrepentimiento rechaza el perdón de sus pecados y la salvación ofrecida por el Espíritu Santo. Semejante endurecimiento puede conducir a la condenación final y a la perdición eterna" (nº. 1864).

Las palabras siguientes son lamentos del Señor ante la falta de respuesta de los hombres que no abren su corazón a la gracia divina: "Dios siembra la semilla en los corazones, pero sucede que la mayoría de los corazones, llenos de abrojos, no dejan crecer la semilla" (cf. Lc 8, 5-15: parábola del sembrador).

Pide también que se practique la doctrina cristiana, "y que el sacerdote o religioso que haga votos de pobreza, de castidad y de obediencia, cumpla con esos votos". Que se rece por la paz de España y de todo el Mundo; "que no ultrajen el Divino Corazón de Jesús y que pidan por intercesión de mi divina y purísima Madre, que tiene el Corazón traspasado de dolor por tantas ofensas hechas a su Hijo". El papa Juan Pablo II, en diferentes ocasiones, ha confirmado esta verdad de la mediación de la Virgen; lo acaba de hacer recientemente: "Junto con el Corazón misericordioso de Cristo veneramos el Corazón Inmaculado de María la Santísima, mediadora de gracia y de salvación" (Ángelus, 23-6-2002).

1-Mayo-1981

En aquella fecha, por la noche, Luz Amparo ve a la Virgen, "que estaba muy triste y le caían dos lágrimas por las mejillas [...] y estaba pidiendo por la paz del mundo". A continuación, nos dice a todos que no dejemos de rezar el Rosario, para remediar los males que afectan a la Iglesia y al Mundo: "Hija mía, el santo Rosario rezado con devoción tiene mucho poder; os pido muy poquito: que recéis, que con vuestra oración y penitencia nos ayudaréis a mi Hijo y a mí a salvar muchas almas [...] Rezad mucho y haced mucha penitencia para que todos os salvéis. Os quiero a todos porque todos sois hijos míos". ¡Qué importante es la salvación eterna! ¡Es lo más trascendental de nuestras vidas y qué poco la cuidamos a veces! Habría que recordar con frecuencia las palabras del Salvador: "¿Qué aprovecha al hombre ganar todo el mundo si él se pierde y se condena?" (Lc 9, 25).

Señala el valor de la Eucaristía, el sacramento principal: "Hay que ser más constantes en recibir la Sagrada Eucaristía", y lo asocia a una devoción tradicional en honor del Corazón de Jesús: "Es muy importante comulgar los primeros viernes con mucha devoción"; pidiendo finalmente que se ore por los sacerdotes, para que "con sus buenos ejemplos el Espíritu Santo los ilumine para servir a Dios y amar al prójimo, y que colaboren en salvar almas".

El Sagrado Corazón se manifestó repetidas veces a santa Margarita María de Alacoque; en una de ellas le reveló: "Te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor omnipotente concederá a todos los que comulguen nueve primeros viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final; no morirán en mi desgracia y sin haber recibido los sacramentos; mi divino Corazón será su asilo seguro en el último momento" (Carta a la M. Saumaise, [Mayo] 1688). Promesa confirmada en Prado Nuevo, como hemos visto, en éste y otros mensajes.

 

(1) Iniciamos estos comentarios, para contribuir a lo que el Señor pidió en el último mensaje de 4 de mayo de 2002 en Prado Nuevo: "Sólo pido,. hijos míos, que meditéis todos los mensajes [...] meditad ,desde el primero hasta el último".

"Haced apostolado por todas las partes del mundo, hijos míos,
extended los mensajes, hijos míos.
¡Cuántos se ríen de mis mensajes!
Llevadlos por todos los rincones de la tierra.
(Stma. Virgen: 1-10-1983)

(EJEMPLAR GRATUITO)

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