"Yo prometo a todo el que rece el Santo Rosario diariamente y comulgue los primeros sábados de mes,
asistirle en la hora de la muerte.
"
(El Escorial. Stma. Virgen, 5-03-82)

"Todos los que acudís a este lugar, hijos míos, recibiréis gracias muy especiales en la vida y en la muerte."
(El Escorial. El Señor, 1-1-2000)

BENDICIÓN DEL DÍA 4 DE ENERO DE 2003, PRIMER SÁBADO DE MES,
EN PRADO NUEVO DE EL ESCORIAL (MADRID)

LA VIRGEN:

"Os voy a bendecir y os voy a dar una bendición especial para los pobres pecadores.

Levantad todos los objetos; todos serán bendecidos con una bendición especial para los pobres pecadores. (Pausa)

Os bendigo, como el Padre os bendice, por medio del Hijo y del Espíritu Santo."

COMENTARIO A LOS MENSAJES

14-0ctubre-1981

«Rezad el Rosario con mucha devoción todos los días; meditad un ratito después de cada misterio» (La Virgen)

Este deseo de la Virgen, tan repetido a lo largo de los años en sus manifestaciones de Prado Nuevo, adquiere un valor especial en el Año del Rosario, que Juan Pablo II proclamó el mes de octubre de 2002 y que se prolongará hasta el mismo mes del año 2003. «Queridos hermanos y hermanas -ha escrito el Pontífice-: una oración tan fácil, y al mismo tiempo tan rica, merece de veras ser recuperada por la comunidad cristiana. Hagámoslo sobre todo en este año» (1).

La misma recomendación del mensaje, acerca de la meditación de los misterios, es tratada por el Papa en el citado documento, con el fin de obtener los mejores frutos en la práctica de esta plegaria mariana. «El Rosario -explica-, en cuanto meditación sobre Cristo con María, es contemplación saludable. En efecto, penetrando, de misterio en misterio, en la vida del Redentor, hace que cuanto Él ha realizado y la Liturgia actualiza sea asimilado profundamente y forje la propia existencia» (2). Y sugiere: «Es conveniente que, después de enunciar el misterio y proclamar la Palabra, esperemos unos momentos antes de iniciar la oración vocal, para fijar la atención sobre el misterio meditado» (3).

Ojalá sea escuchada la voz del Papa y -como él mismo subrayaba- ¡que su llamamiento a renovar la devoción del Rosario «no sea en balde! » (4) .

«Rezad, hijos míos, mucho, porque muchas almas están condenadas porque no ha habido nadie que haya rezado por ellas».

Petición muy parecida a la que hiciera la "Blanca Señora" a los pastorcitos de Fátima (5), y que nos recuerda la triste realidad de las almas que se apartan para siempre de Dios. Ante su destino eterno no debemos quedar indiferentes; nos tienen que doler tantas almas que se encuentran en situación de perderse y no dejar de encomendarlas a la misericordia divina. «La Iglesia no puede abandonar al hombre, cuya «suerte», es decir, la elección, la llamada, el nacimiento y la muerte, la salvación o perdición, están tan estrecha e indisolublemente unidas a Cristo» (6). De cara a la salvación eterna, conviene recordar que, según el Evangelio, la entrada que lleva al Reino de los Cielos es estrecha y la senda angosta, y Jesús las contrapone a la entrada ancha y a la senda espaciosa que, en cambio, llevan a la perdición (cf. Mt. 7, 13-14). Velemos para preparar nuestro destino eterno y preocupémonos por el de nuestros hermanos.

«Rezad por el Vicario de Cristo, está en un gran peligro».

Una constante en los mensajes de Prado Nuevo es inculcar el amor al Papa, Vicario de Jesucristo; "el dulce cristo en la Tierra", como le denominaba santa Catalina de Siena. El Señor promete a Pedro que él será la roca firme de su Iglesia: «Y yo te digo que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Infierno no prevalecerán contra ella» (Mt. 16, 18). Amar al Papa y escuchar con respeto sus enseñanzas es signo de buen católico, que ve en el Romano Pontífice la presencia de Jesucristo en este mundo. Despreciar su magisterio y criticar a su persona es hacer el juego a los enemigos de la Iglesia y oponerse al plan salvífico del Redentor, que dejó a san Pedro y a sus legítimos sucesores como sus representantes a través de los siglos. En su voz está la verdad; si queremos caminar en la luz, en medio de tiempos de confusión, recibamos con respeto y cariño las palabras y orientaciones del Papa.

«Diles a todos que cuando esté hecha la capilla se llame "Capilla de Nuestra Señora de los Dolores"».

Es la segunda vez que la Virgen pide la capilla, y especifica la advocación para dirigirse a Ella en este lugar: "Nuestra Señora de los Dolores", cuyo título es tan universal y antiguo que nació en el Calvario al pie de la Cruz, donde María compartió los sufrimientos de su Hijo crucificado para la salvación de los hombres. A ese mismo título se refirió la celestial Señora de Fátima en la ocasión citada; por lo que las manifestaciones de El Escorial están en clara conexión con las del siglo pasado en Portugal, con las características y matices propios. Lo mismo entonces que ahora se presenta con su Corazón Inmaculado cubierto de espinas por los pecados de los hombres, a quienes tanto ama, como Madre nuestra que es. Decía en Fátima: «Quiere Dios establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón (...). Vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón» (Cova de Iria, 13-julio-1917). Pide y promete en Prado Nuevo en el mensaje que estamos comentando: «Que vengan a esta capilla a meditar la pasión de mi Hijo. Diles a todos que se acerquen a la Eucaristía, que todos los que comulguen los primeros sábados de mes en honor a mi Corazón, les estaré muy agradecida, y les compensará mi Hijo en la hora de la muerte». En la despedida, añade: «Cumple mis mensajes; haced oración y penitencia», y signa a Luz Amparo con la cruz en la frente.


1 - "Rosarium Virginis Mariae", 43 (16-10-2002).

2 - Ibíd., 13.

3 - Ibíd., 31.

4 - Ibíd., 43.

5 - «Rezad, rezad mucho y haced muchos sacrificios por los pecadores, pues van muchas almas al Infierno por no haber quien se sacrifique y pida por ellas», fueron las palabras de la Virgen a los tres niños, el día 19 de agosto de 1917.

6 - Juan Pablo II, "Redemptor Hominis", 14.

"Haced apostolado por todas las partes del mundo, hijos míos,
extended los mensajes, hijos míos.
¡Cuántos se ríen de mis mensajes!
Llevadlos por todos los rincones de la tierra.
(Stma. Virgen: 1-10-1983)

(EJEMPLAR GRATUITO)

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