BENDICIÓN DEL DÍA 2 DE JUNIO DE 2007, PRIMER SÁBADO DE MES,

EN PRADO NUEVO DE EL ESCORIAL (MADRID)

 

     LA VIRGEN:

     Levantad todos los objetos; todos serán bendecidos para los pobres pecadores...

     Os bendigo, hijos míos, como el Padre os bendice por medio del Hijo con el Espíritu Santo.

 

 

COMENTARIO A LOS MENSAJES

 

     En el «Comentario a los mensajes» del mes anterior, mencionábamos el número especial de la revista francesa Chrétiens Magazine dedicado a Prado Nuevo con motivo del 25º Aniversario de las apariciones en este lugar. En esa ocasión, intervino el P. René Laurentin, el teólogo de más renombre sobre apariciones marianas en el mundo. Dado el valor de dicho trabajo y como ha suscitado el interés de no pocas personas, ofrecemos a nuestros lectores su contenido íntegro tal como se incluyó en la citada revista, para que puedan leerlo y fotocopiarlo, si así lo desean:

 

El Escorial

25º Aniversario

 

     Las Apariciones a Amparo Cuevas, mujer pobre, en la real Villa de El Escorial comenzaron diez días antes de las de Medjugorje (24 de junio 1981) y cinco meses antes de las de Kibeho (28 de noviembre 1981).

     Eran más bien desconocidas cuando yo me encontré con Amparo en 1985. Percibí entonces la transparencia de esta mujer, pobre entre los pobres, y me sorprendieron después las increíbles pruebas pasadas por ella y su misión. La Iglesia, prudente, se mostró reticente por largo tiempo. La Alcaldía y el cura de la Parroquia dirigieron un combate contra ella y la peregrinación. El acceso al fresno de Prado Nuevo (lugar de las apariciones) fue prohibido a los peregrinos, y las multas llovían sobre los innumerables autobuses y los coches.

     Me sorprendió mucho que el Cielo levantara a Luz Amparo cuando menos se esperaba: el Municipio agresivo cayó en el ridículo y perdió las elecciones. El cura de la Parroquia pidió perdón a Amparo y a sus seguidores; durante su agonía, confesó haber sido el origen de numerosas molestias. Al poco tiempo, el cardenal arzobispo de Madrid visitó a Amparo un día entero, antes de jubilarse, y reconoció oficialmente sus fundaciones.

     Todo acabó bien en el Escorial en el plan institucional, civil y religioso, pero sobre todo en el plan espiritual, en este lugar de oración y conversión, gracias a la vida profunda de Amparo, alma víctima desde su niñez hasta su vida conyugal en la miseria, pasadas las persecuciones y oposiciones ahora cuando no se esperaba.

 

René Laurentin

 

     El 14 de junio de 1981 comenzaron las denominadas «apariciones de El Escorial»; por lo cual, está a punto de cumplirse el ¡25 aniversario!; fecha, pues, muy significativa. Con las siguientes palabras se manifestaba, entonces, la Madre de Dios: «Quiero que se construya en este lugar una capilla en honor a mi nombre. Que se venga a meditar de cualquier parte del mundo la Pasión de mi Hijo, que está completamente olvidada. Si hacen lo que yo digo, habrá curaciones. Esta agua curará. Todo el que venga a rezar aquí diariamente el santo Rosario, será bendecido por mí. Muchos serán marcados con una cruz en la frente. Haced penitencia. Haced oración».

     Desde aquel mensaje inicial en Prado Nuevo, se sucedieron decenas de mensajes, con una periodicidad mensual desde 1985, que tuvieron su culminación el 4 de mayo de 2002 (las manifestaciones prosiguen el primer sábado de cada mes, pero sin mensaje). Este elevado número de mensajes ha causado extrañeza a algunos. Sin lugar a dudas, si comparamos esta proliferación de mensajes con la brevedad de Lourdes o Fátima, la diferencia es notable. Pero, ¿existe algún criterio absoluto en el estudio de las manifestaciones marianas que nos autorice a poner límite a esta libérrima intervención del Cielo? Ciertamente, no. La misma Virgen ofrece respuesta a tan frecuente objeción en sus mensajes de El Escorial: «Yo me aparezco, hija mía, donde quiero y cuando quiero. Todo aquél que diga que no puede ser, ¿quién es él para decirme a mí cuándo y dónde tengo que manifestarme? Os aviso, hijos míos, como una madre avisa a su hijo cuando corre un gran peligro» (20-mayo-1984).

     El P. Laurentin, en su libro Apariciones actuales de la Virgen María, escribió: «La Virgen tiene una misión de Madre a los ojos de nuestro mundo. Esta misión está llamada a intensificarse en los últimos tiempos, decía Grignion de Montfort»[1]. Hay, no obstante, apariciones más recientes de María, reconocidas por la autoridad eclesiástica correspondiente, que se han caracterizado por su prolongación; p. ej., la que se produjo durante varios años en Betania (Cua), Venezuela, que monseñor Pío Bello Ricardo reconoció oficialmente mediante una Instrucción Pastoral[2] del 21 de noviembre de 1987.

 

     He estudiado Prado Nuevo de El Escorial y a Luz Amparo, la vidente, en el trabajo monográfico mencionado. He aquí algunos fragmentos: «La conocí en El Escorial, en 1985, en la casa de familia a la que sirve como doméstica (...). Es una mujer sencilla, sosegada, natural, que no se apasiona, ni tiene pretensiones, ni se mueve por sentimentalismo. Su atavío es modesto, limpio, cuidado, pese a su pobreza. No se muestra azorada ante preguntas difíciles y responde brevemente a la principal cuestión planteada (...). Después de tantas desdichas, es sorprendente que Amparo haya conservado esta serenidad, esta sencillez, esta dignidad, esta mesura que trasluce toda su persona. Es un testimonio al que se debe rendir homenaje y que hace desear que estos casos de santidad sean reconocidos con más presteza. Desde un punto de vista evangélico, no cabe duda que estas personas ejemplares no deben ser enjuiciadas desde la suficiencia, sino desde la humildad. Yo, al menos, he tenido la sensación de contemplarla gigante desde mi pequeñez»[3].

     ¿Qué ha ocurrido desde aquel encuentro, cuando han transcurrido veinte años? Los peregrinos no han dejado de acudir, especialmente los primeros sábados; los testimonios de conversiones son innumerables, los fieles perseveran en la vida cristiana y sacramental, las vocaciones sacerdotales y religiosas abundan, el apostolado de los laicos se ha reavivado, etc. A pesar de estos frutos indudables, esta aparición mariana no es de las más conocidas y extendidas, como lo es Medjugorje, por ejemplo, cuyos inicios coinciden en mes y año con El Escorial. Carlos Vidal, quien se encargó de realizar la versión española de la obra ya citada, hizo un esquema sobre las manifestaciones de nuestra Señora en el curso de la Historia. Asignó a cada una de ellas, según la época histórica y el contenido, un misterio del Rosario. Conforme a su criterio, a Prado Nuevo le correspondería el cuarto misterio doloroso, la subida al monte Calvario; lo que supone postergación, olvido, desprecio... A pesar de ello, los frutos procedentes del fresno de Prado Nuevo, donde la Virgen posó sus pies inmaculados, son notables y han sido reconocidos por la Iglesia... Así, el 14 de junio de 1994 (fecha aniversario de la primera aparición), el cardenal arzobispo de Madrid, monseñor Ángel Suquía y Goicoechea, erigió canónicamente una Asociación de Fieles llamada «Reparadores de nuestra Señora la Virgen de los Dolores», a petición de Luz Amparo. En la misma fecha, igualmente aprobó una Fundación denominada «Virgen de los Dolores», para llevar a cabo las obras caritativas. El cardenal arzobispo de Madrid nombró en los años 1996 y 2001, para la Fundación «Virgen de los Dolores», dos capellanes. Solamente la rama de reparadoras cuenta en la actualidad con cerca de ochenta hermanas, que se dedican a atender las «Casas de Amor y Misericordia».

     Los peregrinos que siguen frecuentando El Escorial, esperan que la Jerarquía se pronuncie, de modo más completo que en la única nota emitida hasta el momento en el año 1985. Esta nota tenía carácter prudencial no definitivo, pues sólo pretendía dar constancia de los hechos sin emitir un juicio. El actual cardenal de Madrid, monseñor Antonio María Rouco Varela, ha adoptado una actitud prudente pero decidida con vistas a la resolución de este caso, ahora que los mensajes han concluido y los signos positivos abundan; la documentación correspondiente le ha sido entregada para este fin.

     En lo que concierne a los mensajes, sabemos que son conformes a la fe católica, según varios estudios teológicos que se han hecho. Sencillos en su exposición, son profundos en su contenido. En ellos se reavivan las raíces más auténticas del cristianismo, ya que son como una señal de alarma a las conciencias de los católicos dormidos. Si examinamos la aparición de El Escorial en su conjunto, teniendo en cuenta sus factores (vidente, mensajes, forma en que se producen, etc.), podemos afirmar que tiene las características de una revelación privada, semejante a las que tuvieron lugar en Lourdes, Fátima y en otros lugares. El discernimiento y el veredicto final corresponde a la Jerarquía de Madrid, pero los elementos principales van en este sentido: instrumento humilde en la persona de la vidente, Luz Amparo; obediencia y fidelidad de esta última a la Iglesia y sus pastores; frutos abundantes de vida cristiana; mensajes universales en consonancia con la Revelación bíblica; contenido específico de los mismos en algunos puntos para los tiempos que vivimos en la Iglesia y en la Humanidad; modo en que se producen los éxtasis, que han quedado grabados en imágenes (vídeos) y que se podrían incluir en los éxtasis proféticos, propios de las revelaciones privadas, en que Jesús o la Virgen transmiten su mensaje a través de la vidente, etc. Como enseña el Catecismo de la Iglesia Católica: «Su función no es la de “mejorar” o “completar” la Revelación definitiva de Cristo, sino la de ayudar a vivirla más plenamente en una cierta época de la Historia» (n. 67).

     ¿Habrá llegado la hora de Prado Nuevo y de que las peticiones pendientes de la Virgen de los Dolores se lleven a feliz término? Mientras tanto, Luz Amparo Cuevas, esta hija fiel de la Iglesia, sigue inmolándose en un holocausto silencioso por amor a la Iglesia y a las almas; ella no pide nada a cambio, sino permanecer fiel a la misión que el Hijo de Dios le encargó. En el segundo diálogo que el Señor tuvo con ella, antes de los mensajes de Prado Nuevo, mientras el Señor le hace partícipe de su Pasión, y ella sufre de un intenso dolor, le dice: «Puedes salvar muchas almas con tus dolores (...). ¿Lo aceptas, hija mía?». Amparo le otorga su «fiat», renovado, mediante el dolor y la aceptación, hasta el día de hoy: «...con tu ayuda lo soportaré» (15-noviembre-1980).

(Chrétiens MAGAZINE, Nº 191, 15-junio-2006, págs. 10-13).



[1] René Laurentin, Apariciones actuales de la Virgen María, p. 22 (Madrid, 1989).

[2] Ibid., pp. 83-89.

[3] Ibid., pp. 143-146.