"Yo prometo a todo el que rece el Santo Rosario diariamente y comulgue los primeros sábados de mes,
asistirle en la hora de la muerte.
"
(El Escorial. Stma. Virgen, 5-03-82)

VIRGEN DOLOROSA "Todos los que acudís a este lugar, hijos míos, recibiréis gracias muy especiales en la vida y en la muerte."
(El Escorial. El Señor, 1-1-2000)

 

BENDICIÓN DEL DÍA 6 DE MAYO DE 2006, PRIMER SÁBADO DE MES,

EN PRADO NUEVO DE EL ESCORIAL (MADRID)

 

 

LA VIRGEN:

Levantad todos los objetos. Todos serán bendecidos con una bendición especial para todos los hogares.

Os bendigo, hijos míos, como el Padre os bendice por medio del Hijo y con el Espíritu Santo.


XXV ANIVERSARIO DE LA PRIMERA "APARICIÓN" DE LA VIRGEN DE LOS DOLORES A LUZ
AMPARO CUEVAS EN "PRADO NUEVO" DE EL ESCORIAL

 

El 14 de junio de este año 2006 se cumplen los veinticinco años de la primera "aparición" de la Virgen de los Dolores a una mujer sencilla, humilde y trabajadora, esposa y madre de siete hijos, Luz Amparo Cuevas de Barderas.

Circunstancias espacio-temporales de este acontecimiento.

Aquel día, la familia Cuevas-Barderas bajó con algún amigo a pasar unas horas en un pequeño huerto, cultivado por ellos y propiedad del Ayuntamiento de El Escorial (Madrid). Terminado el almuerzo, unos regresaron a su domicilio, y otros, en concreto su esposo Nicasio, su hijo Pedro, y Marcos, muy amigo de la familia, se quedaron en dicho lugar y decidieron ir a fregar los utensilios usados a la finca contigua de "Prado Nuevo" donde había una fuente.

Estando en la fuente con pilón -que se conserva hoy-, Amparo se siente fuertemente atraída hacia un fresno situado a pocos metros. De pronto comienza a percibirse un intenso aroma a rosas e incienso y observan con extrañeza que una nube, como algodonosa, sale de aquel árbol y se va difuminando sobre la copa del mismo.

Amparo cae repentinamente de rodillas ante el privilegiado fresno, permaneciendo rígida e inmóvil alrededor de media hora. Durante este tiempo ve aparecer sobre la nube a la Virgen. Viene vestida con una túnica granate; un manto negro cubre, sin ceñirse, su cabeza; y, debajo de él, un velo blanco de encaje. Unas lágrimas surcan las mejillas de su bello rostro dulcemente dolorido. Tiene las manos juntas en actitud orante.

El mensaje.

En estos instantes la Virgen comunica a Luz Amparo el siguiente mensaje:

«Soy la Virgen Dolorosa. Quiero que se construya en este lugar una capilla en honor a mi nombre. Que se venga a meditar de cualquier parte del mundo la Pasión de mi Hijo, que está completamente olvidada. Si hacen lo que yo digo, habrá curaciones. Este agua curará. Todo el que venga a rezar aquí diariamente el santo Rosario, será bendecido por mí. Muchos serán marcados con una cruz en la frente. Haced penitencia. Haced oración».

Actualidad del mensaje.

El fin de la "aparición" es la construcción de una capilla en honor de la Virgen de los Dolores para que se medite la Pasión de Jesucristo, «que está completamente olvidada». Y así es. Lo tenemos que reconocer con dolor y humildad.

La sociedad de consumo en que vivimos desde hace años, no piensa ni anhela otra cosa que satisfacer el apetito sensitivo gozando material y sensiblemente. El coche, la televisión, Internet; los fines de semana no sirven de solaz para el espíritu cansado por el trabajo diario, sino para dar rienda suelta a los sentidos y hartarse -si fuera posible-, de sensaciones gratificantes para el cuerpo, que dejan un poso de tristeza y secan el corazón. Ambiente poco propicio para meditar en la Pasión de Jesús.

Incluso en la predicación y catequesis se habla con mucha frecuencia de la Resurrección de Jesucristo -la verdad fundamental de nuestra Religión Católica-, pero olvidando o minusvalorando la Pasión y Muerte de Jesús, como si se pudiera dar resurrección sin pasión y muerte. Se insiste en que todos hemos resucitado en Cristo, pero se silencia que, para esto, hemos de morir real y sobrenaturalmente en Cristo y con Él.

Por lo anteriormente expuesto, la meditación de la Pasión del Señor es una característica principal en la espiritualidad de Prado Nuevo, desde que lo pidiera la Virgen por primera vez ese 14 de junio de 1981. Merece la pena reproducir la cita de un autor clásico, cuando explica las excelencias de tan piadoso ejercicio:

«La meditación de la Pasión es buena para todas personas y para todos estados. Es poderosa para arrancar al hombre de la mala vida, y despertar a los que empiezan al dolor y aborrecimiento de sus pecados; es aliento para los que aprovechan, y un perfectísimo dechado de toda virtud; y es incentivo eficacísimo de amor (...). Todos los ejemplos de las virtudes de Cristo nuestro Señor, que están repartidos por su vida, resplandecen más altamente en su Pasión; todos los documentos de sus sermones, toda su doctrina y excelentísimos consejos están predicados en su Pasión; todo el fondo de los trabajos que uno puede padecer, y el extremo de las miserias a que puede llegar por seguir la justicia, está en la Pasión; todo desengaño y conocimiento de la verdad se halla en la Pasión; toda la ciencia y entendimiento y sabiduría celestial está en la Pasión»1.

También la penitencia, que pide la Virgen, y el sacramento de la Confesión están relegados al olvido. Se aceptan sacrificios y se soportan sufrimientos por atesorar riquezas, conquistar poder, disfrutar materialmente; pero rechazamos el sufrimiento por seguir el camino trazado por Jesús, y que ahora nos recuerda la Santísima Virgen.

Posteriormente, en otros mensajes, la Santísima Virgen completó el fin de la Capilla pidiendo la adoración al Santísimo Sacramento expuesto día y noche:

"Y que el Santo Sacramento esté de día y de noche expuesto para todo el que quiera venir a este lugar; pero que Cristo no esté nunca solo, hija mía" (14-VII-1984).

Y el 7 de junio de 1997 recordaba esta finalidad con las siguientes palabras:

"Por eso sigo repitiendo que se haga una capilla en honor a mi nombre, a la Virgen pura, dolorosa, Madre del Redentor y Corredentora de la Humanidad. Y que, en estos tiempos donde los hombres abandonan a Dios, me tengan al lado del trono de mi Hijo y adoren a mi Hijo día y noche; esto lo he pedido muchas veces, hijos míos, y derramaré muchas gracias sobre todos vosotros".

La verdad de la "Aparición".

La verdad de la "Aparición" se ha puesto de manifiesto a través de estos veinticinco años por la ininterrumpida asistencia de miles de almas, de todas las clases sociales, a rezar el Rosario en "Prado Nuevo", en días de frío y de calor, lloviendo o nevando. La muchedumbre soportó la persecución durante años; ha perseverado a pesar del silencio tan prolongado de la Jerarquía y de las dificultades y obstáculos, puestos por muchos sacerdotes y almas consagradas.

Y si el Señor dice en el Evangelio que «por sus frutos los conoceréis»(2), ahí están los frutos: miles de almas convertidas, desde los más empedernidos pecadores, hasta la renovación fervorosa de almas de lánguida vida espiritual.

No obstante, la Jerarquía de Madrid tiene la última palabra. Esperamos confiadamente que confirmará la verdad del hecho de la "Aparición" de la Virgen de los Dolores a Luz Amparo Cuevas.

 

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(1) Luis de la Palma, Historia de la Sagrada Pasión (Madrid, 1945) p. 12.
  (2)  Mt 7, 16.

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